«Rehabilitaron la fachada de mi casa del siglo XVIII en la Calle Barranquet. Encontraron un escudo nobiliario oculto bajo el yeso y lo restauraron piedra por piedra. Ahora hasta los guías turísticos paran a explicarlo.»
En Villajoyosa, donde el salitre del mar se funde con los colores de sus casas históricas, rehabilitar es un arte de resistencia. Especializados en combatir la corrosión marina, empleamos revestimientos con nanopartículas de cerámica que repelen la sal sin opacar los tonos vibrantes típicos de la costa. Aquí, cada grieta cuenta una batalla contra el Mediterráneo, y nosotros las ganamos.
La humedad ascendente en edificios cercanos al río Amadorio exige soluciones inteligentes: inyectamos resinas de silicona modificadas que crean barreras dinámicas, adaptándose a las subidas de nivel freático. No solo protegemos muros, devolvemos la estabilidad a cimientos castigados por décadas.
Y porque sabemos que el encanto de Villajoyosa está en sus detalles, restauramos molduras y ventanales de madera con técnicas de carpintería naval, endureciendo la fibra con aceites de lino y brea. Así, la tradición pesquera se funde con la innovación.
Renovación y mejora integral de las estructuras, asegurando su conservación, seguridad y eficiencia.
Aplicamos soluciones especializadas como membranas impermeabilizantes, tratamientos hidrófugos y sistemas de drenaje.
Utilizamos técnicas de acceso mediante cuerdas para intervenir en zonas de difícil acceso.
«Rehabilitaron la fachada de mi casa del siglo XVIII en la Calle Barranquet. Encontraron un escudo nobiliario oculto bajo el yeso y lo restauraron piedra por piedra. Ahora hasta los guías turísticos paran a explicarlo.»
«Tenía filtraciones en el ático frente al Club Náutico. No solo las solucionaron: instalaron unas celosías que dejan pasar la brisa pero no la lluvia. Hasta la factura del aire acondicionado bajó.»
«Las humedades por el desbordamiento del río habían arruinado mi trastero. Inyectaron un gel que se expandió como esponja y selló todo. Ahora guardo hasta papel sin que se mohée. ¡Alquimistas del cemento!»
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Digitalizamos patrones perdidos de baldosas hidráulicas mediante algoritmos, recreando diseños exactos con impresoras 3D de alta resolución. Tus paredes recuperarán su alma modernista.
Barras ultraligeras embebidas en mortero que triplican la resistencia a torsión, ideales para torres mirador azotadas por temporales. Invisibles y eternas.
Aislamos fachadas con paneles fonoabsorbentes camuflados como revoco tradicional. Reduce el ruido de bares sin perder el ambiente marinero.
Material que ayuda. Edificios no pierden calor. Fachada. Láminas finitas. Paredes no muy gordas. Edificio igual que siempre. Va bien en edificios viejos. Importante no cambiar aspecto de fuera. Aísla bien. No hace fachada más grande.
Cosas diminutas. Dióxido de titanio. Mortero de cal. Se limpia solo. Quita suciedad. Suciedad se va con el sol. Bueno para edificios en ciudades. Mucha contaminación. Fachadas limpias. Aire mejor.
Recubrimientos. Agua no se queda en la fachada. Protegen paredes de lluvia y humedad. Edificios en zonas de mucha lluvia o cerca del mar. Humedad hace daño.
Plantas en fachadas. Edificio más bonito. Menos energía. Aire más limpio. Plantas aíslan calor y ruido. Quitan dióxido de carbono. Edificios en ciudades con mucha gente. Plantas ayudan. No hace tanto calor. Más espacios verdes.
Instalamos perfiles aerodinámicos en cornisas y usamos morteros de alta adherencia con polímeros termoplásticos. Reducen un 40% la presión eólica.
Sí, coordinamos con el Servei de Patrimoni para emplear materiales reversibles y técnicas documentadas en fichas arqueológicas. Respetamos cada directriz.
Mapeamos instalaciones con georradar antes de perforar y usamos brocas diamantadas con sensores de presión. Cero sorpresas, cero fugas.
Sí, implantamos cámaras de aire con membranas inteligentes que regulan la humedad según la temperatura exterior. Elimina hongos sin obras invasivas.
Es muy importante pedir papeles que digan que los materiales que se usan en la obra aguantan bien la sal del mar. Para que duren mucho tiempo. Para evitar problemas, hay que usar acero inoxidable AISI 316 o algo parecido, que está hecho para aguantar la sal en sitios donde hay mucha. Pedir papeles que demuestren que los materiales son buenos y aguantan la sal del mar es muy importante para que los edificios duren mucho, sobre todo en sitios de costa donde la sal puede hacer mucho daño.
La seguridad es lo primero en cualquier obra, sobre todo en sitios donde pasa mucha gente, como el Paseo del Mar. Los andamios tienen que tener bandejas para que no caigan cosas y redes de seguridad, y también tienen que estar bien señalizados y delimitados. Si no se toman estas medidas de seguridad, puede haber multas y accidentes graves, sobre todo en calles estrechas y con mucha gente, donde el riesgo es mayor.
Los edificios antiguos, sobre todo los que están hechos con materiales de siempre como el tapial, necesitan que se elijan bien los morteros. Los morteros que se secan muy rápido pueden hacer que las paredes se tensen, y eso puede provocar grietas y daños en la estructura a largo plazo. Estos morteros se adaptan a los movimientos naturales de los edificios antiguos, para que no salgan grietas y la obra dure mucho tiempo, y así se conserva la estructura original.
En los edificios históricos, es muy importante que las tejas sean las de verdad. Muchas tejas «recuperadas» que se venden son en realidad de Marruecos, y eso puede hacer que el edificio no se vea igual y que no sea auténtico. Usar tejas de aquí no solo conserva el patrimonio, sino que también ayuda a la gente de aquí y no contamina tanto al traer materiales de lejos, y así el edificio se ve igual que siempre y mantiene su valor cultural.