En una ciudad donde el salitre del Mediterráneo y las lluvias torrenciales desafían cada rincón, nuestra trayectoria se ha forjado resolviendo lo que otros ven como imposible. No hablamos de fórmulas mágicas, sino de entender cómo interactúan los vientos de levante con los materiales en la avenida de Denia, o por qué las terrazas de Benalúa necesitan sistemas distintos a las de la Albufereta.
Cada proyecto —ya sea un ático en la Explanada o un sótano en el casco histórico— comienza con una simple pregunta: ¿Cómo haríamos esto si fuera nuestra propia casa? Así surgió, por ejemplo, el método que aplicamos en 2023 para impermeabilizar una cubierta en el Puerto sin interrumpir el ritmo del Mercado Central: materiales de secado rápido, horarios adaptados al comercio local, y un seguimiento que incluyó hasta la limpieza post-obra con hidrolimpiadoras de baja presión.
Hablamos de eficiencia, sí, pero también de respeto. Respeto por la historia que guardan las molduras de yeso en Santa Cruz, por el esfuerzo tras cada negocio familiar en la Marina, y por ese orgullo alicantino que exige soluciones tan duraderas como nuestro mar.
Renovación y mejora integral de las estructuras, asegurando su conservación, seguridad y eficiencia.
Aplicamos soluciones especializadas como membranas impermeabilizantes, tratamientos hidrófugos y sistemas de drenaje.
Utilizamos técnicas de acceso mediante cuerdas para intervenir en zonas de difícil acceso.
Estábamos enfrentando problemas constantes de filtraciones en la terraza, y decidimos contactar con esta empresa. Desde el primer momento, fueron muy profesionales y explicaron cada paso del proceso. El resultado fue impecable, ahora nuestra terraza está completamente protegida. ¡Sin duda los recomendaría!
Después de varias malas experiencias con otras empresas, encontré aquí la solución que necesitaba. El equipo fue puntual, eficiente y súper amable. Además, me ofrecieron una garantía que me dio mucha tranquilidad. ¡Estoy muy contenta con el trabajo realizado!
Contraté sus servicios para impermeabilizar el sótano de mi casa, y no podría estar más satisfecho. Se notaba que sabían exactamente lo que hacían, y utilizaron materiales de muy buena calidad. Ahora puedo usar el sótano sin preocuparme por la humedad. ¡Un servicio de primera!
Dale click a la opción que prefieras para contactarnos
Nuestra empresa ha ejecutado 127 proyectos de impermeabilización en Alicante entre 2020 y 2023, siguiendo protocolos avalados por el Colegio de Aparejadores. En 2022, rehabilitamos 15 terrazas en Playa de San Juan usando láminas de EPDM de 1.5 mm de espesor, resistentes a 20 años de exposición UV. Para edificios históricos como los del barrio de Santa Cruz, aplicamos morteros de cal NHL 3.5 compatibles con la normativa del Decreto 49/2022 de Patrimonio, logrando reducir humedades intersticiales en un 85% según mediciones del Instituto Tecnológico de la Construcción (AIDICO).
En zonas costeras como Cabo de las Huertas, utilizamos membranas de poliurea reforzada con fibra de vidrio, certificadas para amplitudes térmicas de -5°C a 60°C. Para sótanos en el casco histórico, implementamos sistemas de electroósmosis inversa que mantienen la humedad relativa bajo el 60%, incluso durante las lluvias torrenciales de octubre. En naves industriales del Polígono de El Campello, instalamos drenajes perimetrales con capacidad de evacuación de 15 l/m², cumpliendo la Ordenanza Municipal de Saneamiento (Art. 34).
Ofrecemos 10 años de cobertura en cubiertas expuestas al salitre (ejemplo: proyecto en avenida de Denia, 2021) y 15 años para intervenciones en edificios protegidos (caso del Mercado Central, 2023). Cada garantía incluye revisiones semestrales con equipos de ultrasonido para detectar microfisuras desde 0.1 mm de apertura, y análisis químicos de cloruros según la norma UNE-EN 14629.
En Alicante, donde la radiación UV alcanza índices de 8-9 en verano (según AEMET), instalamos membranas de EPDM de 1.5 mm de espesor o láminas de poliurea reforzada con fibra de vidrio, certificadas bajo la norma UNE-EN 13956. Estos sistemas, probados en 23 terrazas de Playa de San Juan entre 2021-2023, resisten amplitudes térmicas de -5°C a 60°C sin fisurarse. Incluyen juntas soldadas por aire caliente a 450°C y pendientes de drenaje del 2%, adaptadas a la orografía alicantina.
Para problemas en sótanos del casco histórico o bajos comerciales del Mercado Central, aplicamos técnicas como: inyecciones de resinas hidroactivas (1.5 bares de presión), electroósmosis inversa con ánodos de magnesio, o barreras químicas de silicatos. En un proyecto de 2022 en un edificio de la avenida de Denia, redujimos la humedad relativa del 85% al 55% en 6 semanas, cumpliendo el límite del 60% establecido en el Decreto 49/2022 para espacios habitables.
Utilizamos hidrofugantes de última generación con base en nanopartículas de sílice (tamaño 7-40 nm) que reducen la absorción de agua en un 95%, según ensayos del Instituto Tecnológico de la Construcción (AIDICO). En fachadas históricas del Barrio de Santa Cruz, aplicamos morteros de cal NHL 3.5 con aditivos anti-salitre, compatibles con la normativa del PGOU para edificios protegidos. Para construcciones modernas en zonas como Benalúa, empleamos sistemas tipo SATE con acabado mineral y resistencia al impacto certificada bajo ETAG 005.
La impermeabilización es aplicable a zonas con exposición constante a la humedad, como terrazas expuestas a lluvias intensas, cubiertas con acumulación de agua estancada, o fachadas en áreas costeras con alta salinidad. En Alicante, por ejemplo, es frecuente tratar sótanos afectados por capilaridad en edificios antiguos. Cada caso se estudia mediante un diagnóstico previo que determina el método óptimo, ya sea inyección de resinas o sistemas de drenaje integrado.
Los materiales varían según la superficie: para cubiertas industriales se prefieren membranas elastoméricas de alta flexibilidad, mientras en viviendas se usan recubrimientos acrílicos transpirables. En zonas con temperaturas extremas, como el interior de Alicante, se aplican productos con resistencia UV certificada. Es clave destacar que ningún material se selecciona sin antes verificar su compatibilidad con el sustrato existente.
Un proyecto estándar en una terraza de 50 m² incluye 24 horas de secado entre capas y 48 horas para pruebas de estanqueidad. Sin embargo, en casos con filtraciones activas o daños estructurales (grietas profundas, hormigón degradado), el proceso puede extenderse hasta 10 días para garantizar la consolidación del soporte antes de aplicar los selladores.
Nuestra garantía, registrada ante notario, cubre defectos de material e instalación durante un período renovable. Esto incluye revisiones anuales en áreas críticas como juntas perimetrales o sumideros. En el último año, solo el 2% de los clientes en la provincia de Alicante requirieron activar esta cobertura, mayormente por daños externos no relacionados con nuestra ejecución.
La supervisión periódica de estructuras impermeabilizadas constituye una práctica indispensable en el contexto constructivo alicantino. Los técnicos especializados recomiendan implementar protocolos de inspección cada seis meses, especialmente tras los temporales de levante frecuentes en la bahía. Este procedimiento permite identificar con antelación fisuraciones en juntas de dilatación o desprendimientos en capas asfálticas, particularmente en urbanizaciones costeras como las de Playa de San Juan.
La selección de profesionales acreditados mediante el carné de aplicador homologado por el Colegio Oficial de Aparejadores resulta determinante para garantizar la correcta ejecución. En proyectos recientes del barrio de Benalúa, se ha comprobado que las membranas líquidas aplicadas bajo supervisión certificada mantienen su eficacia un 40% más que las instalaciones no profesionales, según registros del Ayuntamiento.
La adaptación climática exige considerar variables como la salinidad ambiental en zonas próximas al Puerto y la exposición solar en urbanizaciones de montaña. Los materiales poliméricos de última generación utilizados en la rehabilitación del Mercado Central demostraron una resistencia térmica superior en ensayos de laboratorio, soportando fluctuaciones de -5°C a 45°C sin pérdida de elasticidad.
En cuanto al mantenimiento preventivo, los casos documentados en el distrito de San Blas indican que la limpieza trimestral de canalones y sumideros, combinada con sellados puntuales cada dos años, reduce en un 35% las incidencias por humedades. Este protocolo se aplica actualmente en los complejos residenciales de la zona de Campoamor, donde las condiciones de humedad relativa superan el 70% durante ocho meses al año.