«El balcón de hierro forjado de mi casa modernista parecía condenado a desaparecer por la oxidación. En lugar de soldar parches, desarrollaron un baño electrolítico in situ que eliminó la corrosión sin pulir el brillo centenario. Incorporaron micropernos de titanio en las juntas débiles y hasta replicaron los remates florales usando una vieja forja de carbón que encontraron en una nave abandonada. Ahora, cuando cae el sol, los reflejos dorados en los volutas hacen que los turistas piensen que es una réplica… ¡pero es el original revitalizado!»